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sábado, 19 de septiembre de 2015

No quiero amar



No quiero amar, porque duele.
Ese tiempo ya pasó.
No quiero conocer a nadie nuevo.
Me llevaste demasiado lejos.
Tu culpa por tocarme, la mía por perderme en tu piel.
Y me desgarra imaginarte con otras.
Y no saber si piensas en mí.
Tan lejos te fuiste...
Sigues siendo un fantasma.
Que aparece sin saber cuándo...

Alicia

viernes, 11 de octubre de 2013

Días gris humo



Y ya llegaron los días gris humo, las mañanas con niebla, las noches de tormenta desvelada, que hay que soportar a pelo y sin anestesia, apretando los dientes, mordiendo la almohada, gritando al techo cuando ya no se puede aguantar más, sin una mano cerca donde clavar las uñas. Porque ya no hay más, no hay otra opción, lo de antes ya no vale, hay que zambullirse en el dolor de lleno y flotar sin flotador.
Aunque la cuenta bancaria se sonroje como una adolescente, aunque los amigos pongan pies en polvorosa, aunque la familia sea inexistente. Sea como sea, el mal parto hay que sufrirlo sin epidural, la quemadura soportarla sin una mísera pasta dentífrica.
Porque los días azules volverán, el banco dejará de sangrar, los amigos regresarán, la quemadura sanará, la tormenta amainará, la travesía por el desierto acabará y podré volver a respirar hondo mirando a lo lejos...


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Ciervo herido


Te veo como un ciervo fuerte y salvaje que ha corrido demasiado lejos y demasiado rápido hasta que el cazador le atravesó con su flecha. Alguien te la arrancó, pero aún te queda la herida, que a veces te duele y a veces te sangra.
Quisiera decirte que la herida acaba por cicatrizar. Que los días oscuros pasan y quedan atrás como una mala pesadilla. Quisiera decirte que he atravesado el bosque por el que tú caminas y que aunque a veces la oscuridad es profunda, por encima de las copas de los árboles las estrellas siguen brillando y no tardará en amanecer. Que el frío que te cala los huesos desaparece y el sol vuelve a calentarte el rostro. Quisiera decirte que lo peor ya pasó, que el rastro que la flecha dejó en tus entrañas quedará como un amargo y lejano recuerdo que sólo dolerá las noches de tormenta.
Y que la primavera regresará un año más con su promesa de nuevos senderos, más rectos, por recorrer y nuevas lunas, más limpias, bajo las que soñar...